Hacer la Ruta Jacobea del Ebro
es emprender un camino con la inseparable compañía
de un gran río como es sin duda el río Ebro.
Este suceso, por sí solo, merece toda la atención,
pero es que además en esta atractiva ruta el peregrino
podrá descubrir lugares con una encomiable tradición
jacobea, sin olvidar los numerosísimos vestigios
romanos, que son consecuencia de los muchos asentamientos
que a la vera del gran río tuvieron lugar en épocas
de la Roma Imperial, rincones con un encanto que sólo
ha podido moldear el paso del tiempo.