Cuño del Albergue de Peregrinos.
La población de Santa Cruz
de la Serós se encuentra enclavada al pie de la
Sierra de San Juan de la Peña y debe su existencia,
en buena parte, al monasterio de Santa María, junto
al cual se distribuye su pequeño caserío. Cedido por Guido Haesaert, agosto
de 2003.
Cuño de la Iglesia Monasterio de
Santa María. La trayectoria
de este monasterio de benedictinas se consolidó
a fines del siglo X con la donación de un importante
patrimonio por parte del rey de Navarra, en cuyo dominio
estaba enclavado. En el siglo XI se produjeron dos hechos
que acrecentaron su importancia institucional. Por un
lado, la conversión del condado de Aragón,
al que pertenecía el reino y, por otro, la estrecha
vinculación con la joven monarquía aragonesa.
Algunas mujeres de la familia real profesaron en él;
destacó por encima de todas ellas la infanta doña
Sancha, hija de Ramiro I y hermana de Sancho Ramírez.
Con su gobierno y aún en las primeras décadas
del siglo XII, el monasterio alcanzó su máximo
esplendor. A este último periodo pertenece la iglesia
que ha llegado hasta nosotros, la cual destaca por aunar
un acusado sentido ascensional y una armonía poco
frecuente en edificios de dimensiones semejantes. Presenta
una planta de cruz latina con tres ábsides, cubierta
con bóveda de cañón.
El ábside central es semicircular tanto en la parte
interior como en la exterior, mientras que los laterales
lo son sólo interiormente, ya que exteriormente
tan sólo se destacan por una suerte de contrafuertes
rectos. El templo tiene unas zonas altas de gran interés
por su carácter excepcional. Su acceso se realiza
por un pasaje intramuros situado en el muro norte. En
primer lugar, sobre el crucero, se dispone una espaciosa
capilla prismática de ocho lados cubierta con cúpula
y nervios que apean en columnas con meritorios capiteles
historiados. Desde ella se alcanza la torre, ubicada sobre
el brazo meridional del transepto. Finalmente, hay que
destacar su espléndida escultura monumental, en
cuya realización se aprecian diversos talleres.
La única portada monumental se localiza al oeste.
Culmina con un tímpano historiado que simplifica
el modelo iconográfico presente en la catedral
de Jaca.
La comunidad de monjas se trasladó a Jaca en 1555
y se estableció en la antigua iglesia de San Ginés,
en donde se erigió un nuevo monasterio. En el siglo
XVII se procedió a trasladar el magnífico
sepulcro de la infanta Sancha, ya que la iglesia románica
de la Serós se encontraba parcialmente abandonada. Cedido por Guido Haesaert.